Mi nombre es Mario Díaz, me interesa el estado del budismo hoy, en el siglo XXI, en occidente y especialmente en Argentina. Abordaré el budismo desde lo cultural, lo artístico, lo religioso, lo filosófico; y no solamente como una religión, que es como se lo suele considerar en Occidente.
Comenzaré relatando brevemente mi acercamiento al budismo. Nací en un pequeño pueblo de Argentina de 10.000 habitantes. En aquellos años mi primer descubrimiento fue un libro en la biblioteca de mi abuelo sobre filosofías y religiones de la India de un tal Yogi Ramacharaka, que resultó ser, no un gurú Oriental, sino un estadounidense del siglo XIX que probablemente nunca había viajado a Oriente. En esa lectura descubrí el hinduismo, el jainismo, el budismo Me fascinaron las ideas sobre el más allá, un más allá muy distinto del relato bíblico que recibía en las clases de religión de la escuela católica a la que me enviaban.
En mis primeros años de secundaria conseguí un trabajo de verano para hacerme unos pesos y me compré dos artefactos que llenaron de hermosos y placenteros momentos mi adolescencia. Un reproductor de música y las obras completas de Borges en dos tomos, el verde y el marrón, que compré en un viaje a la capital. En el tomo marrón de obras en colaboración había un librito, que Borges escribió en el año 1976, titulado ¿Qué es el budismo?. La impresión que me causó esa lectura hizo que a partir de ese momento me empezara a considerar budista.
Creo que era el único budista en ese pueblo, nadie con quien compartir mis ideas. Seguí buscando libros sobre budismo en librerías de pueblos cercanos, en mi pueblo no había ninguna Y así llegaron otros autores; Alan Watts, D T Suzuki y un libro que me cautivó, Los vagabundos del dharma de Jack Kerouac, una novela sobre el budismo beat en la California de los años 50.
Después comencé a viajar a Buenos Aires con frecuencia, hasta que finalmente vine a vivir aquí a la capital Fui a conferencias y cursos sobre budismo, sobre todo de budismo zen, y seguí con mis lecturas y con prácticas de meditación por mi cuenta Por fin pude hablar con otras personas que se sentían budistas o afines al budismo, Hoy con las redes sociales un adolescente en un pueblo no se sentiría tan solo.
Cuarenta años después de mi primer encuentro con el budismo las estadísticas hablan del 0,1% de personas que se identifican como budistas en la Argentina, uno cada 1000 habitantes Desde ese descubrimiento de la adolescencia siempre vuelvo al budismo, a sus prácticas y sus textos en busca de consuelo, de algún tipo de sabiduría que me permita afrontar el confuso y azaroso existir como humano en este tiempo y en este lugar.


